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Por admin en Blog, Tirando pa' Orgullo Nacional

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Columna escrita por Franco Llano

O más bien debería decir “¡Rindámonos, estamos rodeados!”.
El tema es que, leyendo las noticias de esta semana, recordando y repasando sucesos y bochornos de los últimos años (e incluso leyendo la columna sobre la educación de Ronbailer, aquí en Orgullo Nacional), queda claro que quienes estamos en la vereda de los “comunes y corrientes”, no tenemos nada que hacer ante la mierda de espectáculo al que estamos obligadamente invitados, hasta diciembre en lo inmediato, y hasta el fin de los tiempos, en lo posterior: La vergonzosa lucha de los políticos por apoderarse del país.
A este artículo quería titularlo “El baile de los que roban”, en clara alusión al clásico de Los prisioneros, pero me quedaba corto. Debería ser “El baile de los que roban, los que mienten, los que estafan, los que embaucan…”, ufff, el título mas largo de todos los tiempos.
Leo “Vocación de servicio público”, “Todo por la gente”, “Igualdad de condiciones”, “Educación para todos”, etc. Y me doy cuenta que ya no es cuestión de sentir vergüenza, es una weá de indignación, de pensar en cómo eliminar a tanto weón chanta y mala clase que, a vista y paciencia de todos, se pelea por un pedazo de nuestro país para arreglarse el futuro él (ella) y, ojala, a toda su descendencia.
Ya con estas pocas palabras probablemente habrá muchos ofendidos, y probablemente también, sean los más conchesumadres los que podrían levantar la voz en defensa de su honorabilidad (los honestos son más piola, o no?).
Pero lo que más me da lata, lejos, es la capacidad que tenemos todos los weones de soportar a esta lacra, y permitirles hacer y deshacer ante nuestros propios ojos. En la mente tengo a Girardi, al viejo que quiso votar con la licencia de conducir, al que hizo cagar a Ferrocarriles, el que se fue a estudiar al extranjero con platas nuestras, a los que se robaron las platas de Chiledeportes, a los pobres agricultores que cagaron con las platas del Indap, la mansa cagaíta que la contraloría encontró en el Ministerio de Educación, las indemnizaciones millonarias de Codelco, a las casas Copeva, el desmalezamiento de la RPC en Con-cón, el Transantiago (¿Valdrá la pena mencionarlo?), además de otras weás “chicas” que suceden y “se suceden” en las diferentes reparticiones estatales (Desde municipalidades hasta Ministerios, con todas sus estaciones intermedias). Lo más loco de todo es que está claro que estamos ante la punta del iceberg de quizás cuántos choreos y arreglines de los que no tenemos conocimiento.
“Desordenes administrativos”, “Errores de mandos medios”, “Falta de rigor”, etc., son las “explicaciones” mas recurrentes. ¡Paren el hueveo! Se lo están robando todo y punto! Entonces… ¿Cómo chucha hay quienes siguen respaldando con el voto a éstos facinerosos con corbata? ¿Serán los más viejos, que siguen engrupidos y con la venda hasta el cogote con lo de “La alegría ya viene”? Porque no me imagino a las nuevas generaciones tragándose todo el cuento.
Cuento aparte es la “vista gorda” al mal llamado “conflicto Mapuche”, que merece, a lo menos, una columna aparte, sino dos (Tuyo Ronbailer con tu “Sapeando chile”).
Me podría amanecer vomitando amarguras y desencantos en este primer artículo que les presento, pero ni siquiera sé si vale la pena extenderse. No es bueno escribir con furia.
Lo que está claro es que me equivoqué de espacio y de tema, pero me sacaré el pillo diciendo que fue “mi primera vez”. Estoy en Orgullo Nacional hablando de los que nunca podrán hacerse merecedores de tan distinguida designación.
Mejor me despido para pensar en una próxima intervención, más positiva y cercana al concepto que me solicitaron. Pese a ello, no cerraré sin antes dejarles tres conclusiones y certezas de lo que pudo haber sido un súper artículo, y que terminó siendo un simple y vulgar desahogo:

1. Frei no more (Grande Mike Patton, vuelve cuando quieras!).
2. Votaré por cualquiera de los otros. Por último, sospecho que si salen elegidos tendrán un poco más de pudor al momento de cagarla, ya que le han enrostrado toda la mierda a los otros. Y,
3. Pase lo que pase, y como siempre, nuestro bienestar y futuro sigue y seguirá dependiendo de nosotros mismos. El que trabaja y “le pone güeno” siempre estará bien, pese a la existencia de “aquellos”, esté quien esté en “El poder”.

Entonces… olvídense del título de este artículo, y piensen que nosotros, “los comunes y corrientes”, somos y seremos por siempre el verdadero… “Orgullo nacional”. A no rendirse, jamás!

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